Puebla, Puebla, 11 de mayo de 2011.
Honorables miembros del Presidium.
Señoras y señores:
Con la fuerza que otorga un mandato popular claro y contundente, con la inspiración de las generaciones que nos antecedieron y con los valores de nuestra cultura y nuestras tradiciones, hoy me presento ante ustedes, en este primer ejercicio de rendición de cuentas.
Me da mucho gusto informar, que gracias a su apoyo, todos y cada uno de los compromisos que asumí, el día de mi toma de protesta, como Gobernador Constitucional del Estado de Puebla, han sido cumplidos.
Soy un hombre de palabra, por eso creo más en los hechos, que en las palabras.
Hoy, con hechos, demostramos que en Puebla, lo que decimos lo hacemos.
Somos un gobierno, que le da importancia a la planeación, que tiene capacidad de ejecución y una clara vocación social.
Pero sobre todo, demostramos que Puebla, hoy tiene rumbo y que somos capaces de encontrar nuevas soluciones, a viejos problemas.
Sin duda, los logros alcanzados durante estos primeros 100 días, son de todos los poblanos.
Ha sido un ejercicio ejemplar de corresponsabilidad, en el que cada quien, ha hecho su parte.
Agradezco a los legisladores federales, que al margen de filiación partidista, han hecho causa común por nuestro estado, gestionando el mayor presupuesto en la historia de Puebla.
Asimismo, mi reconocimiento y aprecio, a los diputados y diputadas al Congreso del Estado, por su disposición, de trabajar hombro con hombro, con el Poder Ejecutivo, independientemente de diferencias ideológicas, pensando únicamente, en el bienestar de los poblanos y en el desarrollo del Estado.
Valoro la presencia del Presidente del Tribunal Superior de Justicia, de los magistrados y magistradas, a quienes les refrendo mi respeto a su autonomía y mi disposición, de trabajar de manera coordinada, en la transformación del poder judicial de estado.
Saludo la presencia de mi amigo, Ernesto Cordero, Secretario de Hacienda.
Reconozco su compromiso con México, su profesionalismo, su capacidad administrativa y le agradezco su apoyo incondicional a mi Estado.
Asimismo, valoro enormemente que se encuentre con nosotros José Antonio Meade, Secretario de Energía y compañero de muchas batallas.
A ambos, les pido que transmitan al señor Presidente de la República, Felipe Calderón Hinojosa, un respetuoso saludo de los poblanos y la garantía, de que seguiremos trabajando de manera coordinada y cercana, con el gobierno federal.
Es para mí muy significativa, la firme disposición de los gobiernos municipales, de trabajar conjuntamente con el gobierno del Estado, en beneficio de los ciudadanos.
Agradezco a las cámaras y organizaciones empresariales, así como a los sindicatos de trabajadores, el haber puesto el interés de Puebla, por encima de todo.
Saludo al presidente de la Cámara de la Industria de la Radio y la Televisión, Tristán Canales.
Así como a mis amigos, dueños, directores y representantes de la prensa local y nacional.
Mi reconocimiento, a la Universidad Nacional Autónoma de México, a la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, y a todas las instituciones públicas y privadas de educación superior del Estado.
El espíritu plural de lo que hoy se refleja con la presencia de los presidentes nacionales de los partidos Acción Nacional, Gustavo Madero; de la Revolución Democrática, Jesús Zambrano.
Así como de los presidentes estatales del PRI, Juan Carlos Lastiri; del Verde Ecologista, Juan Carlos Natale; de Convergencia, José Juan Espinosa; del Partido del Trabajo, Zeferino Martínez; de Nueva Alianza, Leticia Jasso; del Partido Acción Nacional, Juan Carlos Mondragón y del Partido de la Revolución Democrática, Miguel Ángel de la Rosa.
Las acciones que hemos emprendido durante los primeros días de gobierno, forman parte de un proyecto de gran visión y de largo alcance, que atiende las necesidades de nuestro Estado y refleja las aspiraciones de los poblanos.
Un proyecto, que además, está perfectamente alineado con las estrategias y objetivos, del Plan Nacional de Desarrollo.
En cumplimiento al compromiso que asumí durante la toma de protesta,
presenté el Plan Estatal de Desarrollo, 2011-2017.
Se trata de un documento que recoge la voz de los ciudadanos y busca detonar el extraordinario potencial que tiene Puebla.
Es una propuesta que plantea pasos firmes hacia un mejor futuro.
El Plan Estatal, contempla cuatro ejes estratégicos, cuyo objetivo, es convertir los retos que enfrenta Puebla, en oportunidades de progreso y desarrollo para todos:
El primer eje, es “Más Empleo y Mayor Inversión”.
El segundo, es “Igualdad de Oportunidades para Todos”.
El tercer eje, es “Gobierno Honesto y al Servicio de la Gente”.
Y el cuarto, es “Política Interna, Seguridad y Justicia”.
Este Plan, nos permitirá avanzar en la transformación de Puebla. Sin embargo, en seis años, no podemos resolver los problemas estructurales y rezagos históricos que padece nuestro Estado.
No podemos seguir pensando, que los proyectos de Estado, empiezan y acaban en un sexenio.
El cambio climático, la superación de la pobreza ancestral, el abatimiento de la impunidad, la reforma de nuestro sistema de justicia, el uso de fuentes de energía alternativa, la reforma en materia educativa para la era digital, el impulso a los polos de desarrollo regional o la construcción de obras estratégicas, son retos que por su magnitud, demandan una visión de largo plazo.
Según diversos organismos internacionales, en el 2050, México será una de las cinco economías más grandes del mundo.
Hoy, tenemos que preguntarnos:
¿Qué Estados de la República serán los líderes del México del futuro?
¿Qué entidades federativas serán los principales motores de la productividad y la competitividad del país?
¿Cómo queremos que llegue Puebla a ese momento? ¿Divididos y polarizados o en condiciones de equidad y sustentabilidad?
Lo que hagamos o dejemos de hacer hoy, determinará el futuro de nuestro Estado y el bienestar de sus habitantes.
Un proyecto de gran visión y trascendencia, no puede ser excluyente, ni puede ser propuesta de una sola fuerza política.
Un proyecto de largo aliento, debe tener un sustento técnico, que nos comprometa a todos, moral y políticamente.
En otras palabras, un verdadero proyecto de futuro, debe poner la técnica al servicio de la política y la política, al servicio del progreso.
Estoy convencido, de que Puebla, será uno de los principales activos del México del futuro.
Los poblanos, contamos con ventajas competitivas, que si sabemos aprovechar, nos ubicarán a la vanguardia del desarrollo nacional.
¿Cuáles son esas ventajas?
Primera: Tenemos el llamado bono demográfico. Puebla tiene la oportunidad, de aprovechar que la Población Económicamente Activa, será mayor a la población infantil y de adultos mayores hasta el 2030.
Segunda: Somos un Estado, con una gran riqueza de recursos naturales.
Tercera: Tenemos uno de los mayores acervos arqueológicos, históricos y artísticos de México.
Cuarta: Tenemos una posición geográfica estratégica.
Quinta: Puebla se ubica como uno de los Estados más seguros del país.
Y Sexta: Somos un gobierno democrático y plural, que garantiza condiciones adecuadas, para la participación ciudadana, el debate y el consenso.
Sin embargo, para poder transformar profunda y positivamente a Puebla, no bastan las ventajas que he mencionado.
Por eso, considero que el siguiente paso en la planeación del desarrollo, consiste en diseñar mecanismos institucionales innovadores, acordes con las necesidades que nos imponen, el futuro y la dinámica global.
Existen experiencias exitosas en diversos países, que demuestran la viabilidad y la pertinencia, de la planeación de largo plazo.
Hace 40 años, países como China y la India, diseñaron planes que hoy, les permiten ser competitivos e insertarse mejor en el escenario global.
China, por ejemplo, ha venido aplicando un Plan Quinquenal de Desarrollo Económico y Social desde 1953. Lo cual, le ha permitido elevar sistemáticamente, el gasto en investigación y desarrollo y tener, entre 1980 y 2010, una tasa de crecimiento anual del Producto Interno Bruto, de 10.3%.
En el caso de la India, durante los últimos 55 años, ha venido aplicando un programa, vinculado a los objetivos del milenio que le ha permitido, entre 1980 y 2010, alcanzar tasas de crecimiento anual del Producto Interno Bruto, de 6.3%.
Estos ejemplos, nos indican que no es posible, seguir planeando a partir de una visión de corto plazo.
Tenemos que ir más allá, si realmente queremos transformar a nuestro Estado.
Debemos convertir a Puebla, en la primera entidad de la República, que disponga de un estudio de gran visión y que sostenga un esquema institucional, que le dé proyección y continuidad estratégica, al desarrollo sustentable de nuestro Estado.
Por todo lo anterior, hago un llamado, a todas las fuerzas políticas y sociales de Puebla, para que juntos, emprendamos un amplio debate, sobre la visión de futuro y el proyecto de largo plazo, que necesitamos los poblanos.
Invito a las universidades, a los institutos de investigación, a los especialistas y expertos, nacionales e internacionales, a que diseñemos el mecanismo más adecuado, que pueda garantizarle a Puebla, la continuidad de programas y proyectos, independientemente de vaivenes sexenales.
Estoy seguro, de que podemos diseñar las grandes líneas de política pública necesarias, para los próximos 20 o 30 años.
Los convoco, a que iniciemos cuanto antes, este ejercicio de análisis y prospectiva.
Los convoco, a que discutamos hacia dónde va la sociedad del conocimiento, la educación en la era digital, las telecomunicaciones, la investigación científica y la innovación tecnológica, la economía verde, los closters de desarrollo, el mercado laboral y los grandes bloques económicos.
Los convoco, a que juntos, definamos los pasos que hay que dar, para que Puebla, oriente sus esfuerzos en la dirección correcta.
Los convoco, a que iniciemos la reingeniería institucional, de la Puebla del futuro.
Amigas y amigos.
El año pasado, celebramos el Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución.
El próximo año, celebraremos el 150 aniversario, de la Heroica Batalla de Puebla.
Son muchas las razones que hoy tenemos, para sentirnos orgullosos de nuestro pasado y optimistas de nuestro futuro.
Debemos pensar alto y mirar lejos.
Somos herederos de una gran tradición histórica y cultural.
Forjemos juntos una visión de Estado, que nos proyecte hacia un futuro de competitividad, de equidad, de justicia, de desarrollo sustentable y de oportunidades para todos.
Vamos a devolverle a Puebla, el lugar que le corresponde, entre los Estados del país y ante el mundo.
Tenemos una cita con la historia de nuestro Estado, pero sobre todo, con el futuro de las siguientes generaciones.
Elevemos nuestra mirada, por encima de los retos de hoy, hacia la esperanza de mañana.
Porque unidos, en el tiempo, en el esfuerzo, en la justicia y en la esperanza, con la fuerza de todos, para Puebla, lo mejor está por venir.